Los riesgos de una dieta no balanceada

La mala alimentación puede causar riesgos como el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles, disminuir la inmunidad y afectar el desarrollo físico/mental reduciendo de esta forma la productividad de las personas.

Las dietas no balanceadas se conocen por restringir el consumo de un grupo de alimentos o comidas en específico, con el objetivo de bajar peso en poco tiempo, siendo así muy llamativo, pero con un riesgo bastante alto para la salud.

Este tipo de dieta puede causar desde desbalance energético, debilidad, cansancio y aumento de estrés, hasta deficiencia de algunos nutrientes importantes que el cuerpo necesita como el calcio, potasio o bien deficiencia de proteína. Disminuir el consumo de calorías sin ningún tipo de control puede producir la pérdida de peso, de masa muscular y adquirir un virus o bacterias más fácilmente.

“Por ejemplo: las dietas restrictivas en carbohidratos lo que hacen es utilizar la reserva energética y adiposa como fuente de energía. Por lo tanto, algunas consecuencias podrían ser pérdida de peso, bajos niveles de azúcar, mareos, dolor de cabeza, estreñimiento, mal humor y hasta desmayos si no se lleva una correcta supervisión por parte de un especialista.” menciono la Dra. Ana Cristina Gutiérrez, Nutricionista de Herbalife Nutrition.

¿Existen alimentos buenos y malos? Según la Dra. Gutiérrez, la respuesta es no, ya que de acuerdo con el metabolismo de cada persona estos pueden variar. Los únicos alimentos que no se puede consumir son los que se encuentran en un mal estado o que han perdido sus características causando alergias, intolerancias o enfermedades digestivas.

Por lo tanto, es importante consumir todas las vitaminas y nutrientes necesarios, pero no en exceso, como cereales, proteínas, frutas, verduras, lácteos y grasas para ayudar a tener un metabolismo funcional y aportar la energía que se necesita diariamente.

Algunos consejos para empezar una dieta balanceada son:
• Realizar una alimentación con tiempos de comida reales y adaptados a su estilo de vida.
• Incluir fibra en la alimentación (la versión integral de los alimentos).
• Incluir proteína en los 3 tiempos de comida más fuertes para promover un buen estado de saciedad y ayudar a la generación de la masa muscular.
• Incluir ensalada y vegetales en los almuerzos, cenas y si es una posibilidad en el desayuno.
• Promueva el consumo de frutas frescas.
• Hidrátese bien durante el día con agua o infusiones herbales.
• Realice ejercicio de moderada intensidad. de 3 a 4 veces por semana. Si no hace nada, comience de forma gradual.
• Utilice grasas saludables como las de origen vegetal: aguacate, aceite de oliva, semillas y aceitunas. Procure cocinar con moderada cantidad de grasa.
• Enfoque su atención en comer despacio, disfrutando y hasta donde sienta saciedad.
• Convierta su mesa o sitio de comer en un lugar agradable y acompáñese de personas que le sumen una conversación sana.
• Evite estar viendo celular o televisión para que pueda disfrutar el sabor de los alimentos.
• Utilice especies naturales para resaltar el sabor de los alimentos.

Tener una dieta balanceada ayuda a proporcionar nutrientes en cantidades seguras y equilibradas las cuales son un factor muy importante, ya que protegen al cuerpo de futuras enfermedades que pueden llegar a atacar el sistema inmune.

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