¡Aprenda a desarrollar la resiliencia!

Las definiciones que sobre resiliencia se han construido se clasifican en cuatro: aquellas que relacionan el fenómeno con el componente de adaptabilidad; las que incluyen el concepto de capacidad o habilidad; las que enfatizan en la conjunción de factores internos y externos; y las que definen resiliencia como adaptación y también como proceso.

La resiliencia viene asociada a la presencia de factores protectores que amortiguan los efectos adversos de golpes físicos y/o emocionales, y estos factores se definen como aquellos recursos que pertenecen al ser humano, a su entorno, o a la interacción entre ambos, y que amortiguan el impacto de los estresores, alternando o incluso revirtiendo la predicción de resultados negativos.

En la resiliencia intervienen algunos “factores protectores” que operarían precisamente protegiendo al sujeto de la hostilidad encontrada en su entorno. Dichos factores se agruparían en factores personales, tales como tendencia al acercamiento social, humor positivioempatía, mayor autoestima, motivación al logro, sentimiento de autosuficiencia, baja desesperanza, autonomía en las acciones emprendidas y orientación a la resolución de problemas.

Edith Grotberg define la resiliencia como la interacción de factores resilientes provenientes de tres niveles diferentes: soporte social (yo tengo), habilidades (yo puedo) y fortaleza interna (yo soy y yo estoy).

Otros autores explican que la resiliencia como un proceso dinámico en el cual las influencias del ambiente y del individuo interactúan en una relación recíproca que le permite a la persona adaptarse a pesar de la adversidad.

Las resiliencia es diferente a los factores de protección, en tanto los factores de resiliencia enfrentan al riesgo, mientras los primero protegen del riesgo.

La relación con una persona en cualquier momento de la vida, que no focaliza la atención en conductos problemáticas sino que busca satisfacer las necesidades de reconocimiento y autonomía que requieren las personas, se convierte en un factor que podrá ponerse en marcha el proceso de construcción de resiliencia.

Factores de personalidad asociados a la resiliencia: la habilidad en la infancia para ganar la atención positiva en los otros; la visión optimista de sus experiencias; la habilidad de mantener una visión positiva de una vida significativa; la habilidad de estar alerta y con autonomía; la tendencia de buscar nuevas experiencias; y la perspectiva creativa.

Tres grupos de factores que ayudan a la promoción de la resiliencia, especialmente en las primeras etapas del desarrollo: la atención y el cuidado al sujeto infante, grandes expectativas para ellos, y el fomentar su participación activa en la vida familiar, del colegio y de la comunidad.

Es decisivo el papel de la familia, la comunidad, la sociedad, como promotores de que surjan los recursos que tiene cada persona, y así posibilitar la autogestión del desarrollo personal y social.
El desarrollo de la resiliencia permite sobrepasar situaciones adversas que paradójicamente revelan los recursos de cada quien.

ESCUCHE LA VOZ DEL ESPECIALISTA: MARIANELA MORA CASTRO

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